Page 33 - Unicentro Contigo 132 Julio
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Lección






                     Porque, de todas  maneras,
                  todos  somos  pasajeros  de  la
                  misma nave.
                     Y el destino de  la  nave
                  depende,  en  gran  medida, de
                  quienes  llevan el timón.  No
                  basta con querer dirigir; es
                  necesario saber hacia dónde ir y
                  cómo llegar.
                     Las tormentas no destruyen
                  a los pueblos; los  destruye la
                  imprudencia  de quienes,  sin
                  saber navegar, insisten  en
                  manipular el timón.
                     El destino de  una  sociedad
                  depende,  en  gran  medida, de
                  la calidad  moral e  intelectual
                  de quienes  la conducen  y de
                  la  prudencia  de quienes  les
                  entregan el timón. A un barco no
                  lo hunden la fuerza de las olas,
                  sino la incapacidad de quienes
                  llevan el timón.


















































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                                                                                                          Contigo    33
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